Los maestros quieren contar con la colaboraci贸n de las familias. Es la conclusi贸n m谩s clara del primer Estudio sobre la percepci贸n de los educadores en torno al rol de madres y padres en la educaci贸n elaborado por Fundaci贸n SM y Gestionando hijos. Nada menos que al 80% de los profesionales de la educaci贸n les gustar铆a que las familias trabajasen en equipo con ellos.
Es m谩s, el 96% creen que el mejor desarrollo de los alumnos viene dado cuando los centros escolares y las familias se coordinan y un 69,3% afirma que el inter茅s de los padres en la educaci贸n de sus hijos condiciona sus resultados acad茅micos, aunque apenas un 9,2% est谩n de acuerdo con que los padres actuales tienen inter茅s en desarrollarse como educadores.
Los resultados proceden de una encuesta realizada por correo electr贸nico a m谩s de 400 directores y jefes de estudios de diferentes instituciones educativas de toda Espa帽a entre enero y marzo de 2018. La mayor铆a de centros p煤blicos (75,1%) y entorno urbano (57%). Una encuesta que Leo Farache, director de Gestionando Hijos, confiesa que nace del "mal rollito" que encontraron en redes sociales entre padres y profesores. "Nos llamaba la atenci贸n que ocurriera con tanta frecuencia y en ocasiones con tanta virulencia con un asunto tan serio como es la educaci贸n. Nos parec铆a que era una disfunci贸n social. Que dos personas que tienen un objetivo en com煤n se critiquen no tiene mucho sentido".
Los datos arrojados por la encuesta contradicen a priori esa impresi贸n existente entre muchas familias de que los docentes no quieren a los padres entrometi茅ndose en lo que sucede en el colegio, que prefieren que escuela y hogar sean mundos estancos para desarrollar tranquilos su trabajo. A priori, porque no se aclara qu茅 es lo que los docentes encuestados tienen en mente cuando se muestran partidarios de la participaci贸n de los padres.
¿Por qu茅 abrir el colegio a los padres?
¿Qu茅 ventajas tiene? Alfredo Fern谩ndez, director de este centro del sur de Madrid, explica que "desde el punto de vista m谩s pr谩ctico, es la mejor manera de que las familias sepan lo que hacemos con los chicos y vayamos todos en la misma l铆nea. Garantiza la transparencia de lo que ocurre en el centro, que parece que a veces tenemos algo que ocultar en los colegios con vallas s煤per altas. Yo he estado en centros en los que te obligaban a trabajar con los chicos con la puerta cerrada como si tuvieras algo que esconder, con un 谩rea pintada en el suelo que los padres no pueden cruzar. Y aparte de la transparencia, a nivel m谩s practico todav铆a, con la participaci贸n activa de las familias podemos ofrecerles cosas a los chicos que de otra manera no podr铆amos hacer".
A Alfredo Fern谩ndez le chocan los resultados de la encuesta presentada en enero: "me ha sorprendido. No creo que haya un 80% de colegios abiertos a la participaci贸n de las familias. Habr铆a que definir la participaci贸n, porque si somos un poco m谩s exigentes y la definimos de una forma m谩s completa y compleja el porcentaje creo que ser铆a a la inversa".
"Lo mejor es que los padres est茅n lo m谩s lejos posible de las aulas"
"Cuando tienes un alumno con problemas, suele suceder que el problema viene tambi茅n de la familia, que lo 煤nico que hace es complicarte la vida a ti, al ni帽o y a todo el mundo. Se montan l铆os por cosas absurdas con la que se pierde mucho tiempo", asegura insistiendo en que habla desde su experiencia de quince a帽os como docente y como padre. "Creo que los padres tendemos a idealizar a nuestros hijos y pensamos que somos infalibles como educadores. Y ser infalible es imposible, como padre y como profe. Hay adem谩s una hiper protecci贸n excesiva".
Leo Farache cree que tras la renuencia de muchos docentes a abrir sus aulas a las familias est谩 el hecho de que "tal vez tienen reciente alguna experiencia mala con una familia y es lo que les viene a la mente. Y, efectivamente, otros profesores consideran que su trabajo no debe ser cuestionado. Afortunadamente la enorme mayor铆a sabe que trabajando en equipo con las madres y padres van a obtener un mejor resultado".
Alfredo Fern谩ndez coincide en que "es verdad que implica conflictos, pero eso no significa que no haya que caminar juntos", tambi茅n supone "complicarnos la vida. Se podr铆a vivir mejor", pero defiende que dar la oportunidad a las familias de entrar en los centros "es mucho m谩s efectivo". "Al final todo esto es pensando en los chicos. Cerrar la escuela a las familias es pensar en los profes, en estar m谩s c贸modos, que no haya problemas y nadie me mire y me pueda juzgar. Y abrir las puertas no es por las familias, es porque los beneficiados con los chicos".
"Supone un esfuerzo, pero si tienes tu casa abierta a que la gente vea lo que hay y le gusta, trabaja y te obliga a estar en continua revisi贸n, haciendo planteamientos nuevos. Si tienes tu casa cerrada, como solo s茅 yo lo que sucede, pues no pasa nada. Como en todos lados siempre hay gente que es muy pesada, pero son los menos. Y siendo asertivo y cuidadoso la gente termina respetando. Lo que m谩s suele sorprender a los nuevos profesores que llegan al colegio es que las familias son muy respetuosas con la apertura del centro".
Reconoce que tambi茅n que al principio cuesta con esos maestros que llegan de nuevas al colegio y se encuentran "que van a tener a madres en clase mientras est谩n trabajando", "les da pudor, lo primero que piensan es que van a estar juzgados y cuestionados. Nuestra experiencia es que se pasa pronto del recelo y del miedo al enamoramiento".
Tuya M., (2019, 20 de febrero). Cerrar la escuela a las familias es pensar en la comodidad de los profes; abrirla es pensar en los chicos. Noticia 20minutos. "Cerrar la escuela a las familias es pensar en la comodidad de los profes; abrirla es pensar en los chicos" (20minutos.es)
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